Texto diario, domingo, 28 de diciembre de 2025 - Cada uno de ustedes debe amar a su esposa tal como se ama a sí mismo. A su vez, la esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo (Efesios 5:33).
hace 2 meses · Actualizado hace 2 meses

Cada uno de ustedes debe amar a su esposa tal como se ama a sí mismo. A su vez, la esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo (Efesios 5:33).
La Biblia reconoce con franqueza que todos los matrimonios “tendrán dificultades en la vida” (1 Corintios 7:28). Esto se debe a que ni el esposo ni la esposa son perfectos. Ambos pueden tener personalidades, gustos, culturas o experiencias de vida muy diferentes. Con el tiempo, defectos que no se notaron durante el noviazgo pueden salir a la luz y generar tensión en la relación. En lugar de admitir que ambos cometen errores y trabajar juntos para resolver los problemas, algunos optan por culparse mutuamente o pensar que la separación o el divorcio es la solución. Pero ¿es realmente la mejor opción? No. Jehová desea que los matrimonios valoren y respeten su unión, incluso cuando uno de los cónyuges tiene una personalidad difícil. (w24.03 16 párr. 8; 17 párr. 11)
¿Cómo podemos sentirnos si cometemos un pecado grave?
El problema. Después de cometer un pecado grave, una persona puede sentirse irremediable o sin esperanza. La Biblia reconoce que el pecado puede dejarnos con “un corazón destrozado y aplastado” (Salmo 51:17). Esto fue lo que le ocurrió a Robert, un hermano que había trabajado arduamente durante años para llegar a ser siervo ministerial. Al cometer un pecado grave, sintió que había traicionado a Jehová. Él relata: “Me sentía abrumado por la culpa, como si una carga enorme hubiera caído sobre mí. Me dolía el estómago, empecé a llorar y le oré a Jehová. Pensé sinceramente que Dios nunca volvería a escucharme, porque lo había decepcionado”. Cuando alguien se siente así, su corazón herido puede llevarlo a pensar que Jehová lo ha abandonado y que ya no vale la pena seguir sirviéndole (Salmo 38:4). ¿Alguna vez te has sentido de esa manera? Si es así, encontrarás consuelo en el ejemplo de un siervo fiel de Jehová que, a pesar de cometer un pecado grave, no se alejó de Él.
¿Qué pecado grave cometió Pedro y qué errores lo llevaron a ello?
El personaje bíblico. La noche anterior a la ejecución de Jesús, el apóstol Pedro cometió una serie de errores que lo llevaron al momento más oscuro de su vida. Primero, afirmó con exceso de confianza que permanecería fiel incluso si los demás apóstoles abandonaban a Jesús (Marcos 14:27-29). Luego, en el jardín de Getsemaní, se quedó dormido en repetidas ocasiones en lugar de mantenerse alerta (Marcos 14:32, 37-41). Cuando arrestaron a Jesús, Pedro huyó (Marcos 14:50). Finalmente, negó conocerlo tres veces, incluso bajo juramento (Marcos 14:66-71). Al darse cuenta de la gravedad de lo que había hecho, Pedro quedó destrozado por la culpa y rompió a llorar (Marcos 14:72). ¿Puedes imaginar cómo se sintió cuando, pocas horas después, vio a su amigo Jesús en el madero? Seguramente se sintió profundamente avergonzado y devastado.
¿Qué ayudó a Pedro a no alejarse de Jehová?
Pedro no se apartó de Jehová, y varias cosas lo ayudaron a mantenerse firme. En lugar de aislarse, buscó la compañía de sus hermanos, quienes sin duda lo consolaron y animaron (Lucas 24:33). Después de su resurrección, Jesús se apareció personalmente a Pedro, probablemente para fortalecerlo y darle ánimo (Lucas 24:34; 1 Corintios 15:5). En vez de reprocharle su error, Jesús le confió mayores responsabilidades (Juan 21:15-17). Aunque Pedro sabía que había cometido un pecado grave, no se rindió. ¿La razón? Estaba convencido de que Jesús no lo había abandonado y contaba con el apoyo de sus hermanos. De su ejemplo podemos aprender valiosas lecciones.
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